10 octubre 2014

Entre lineas y sin acentos

Hace tiempo me di cuenta que la vida nunca ocurre como planeas, te llevas decepciones a diario sin saber como reaccionar, haciendo que tu camino tome un rumbo diverso, demostrandote lo dura que es la vida y la soledad unida a la independencia. Egoismo. Ese agujero negro vuelve a invadir tu cerebro sin hayar solucion alguna mas que el silencio de la noche oscura sin estrellas. Al tiempo, sin referirme segundos o minutos, te das cuenta de que te hundistes demasiado y porque estabas demasiado alto. Ahora te encuentras en el medio, sin querer preocuparte demasiado, seguramente por tu pasado. Temes y al rato encuentras ese rango de tranquilidad que dura segundos, suficiente como para sacarte una sonrisa y enamorarte algo mas de la vida. Volver a creer en dragones. Sigues esperando otra estrella fugaz a la que cambiar tu suerte. Ultimamente vuelas mucho, cambiando de lugares, siendo dinamica mas de lo usual. El volar ya no es algo especial, sino rutinario y necesario, un habito. Sabes que necesitas el olor del mar, escuchar esa cancion adentrandose en tu cabeza, cerrar los ojos y recordar el pasado, aunque sea solo por un rato, y dejar abrir ese rio que se esconde dentro de ti. Observar ese infinito imaginando que es el equivalente a la vida, a ese instante, hasta que se acaba y tienes que volver la vista a la realidad, aunque sabes que volvera en algun momento. -Siempre llega el momento en el que dejas de dormir con mariposas y llegan los lobos-. Empiezo a comprender porque me gustan tanto el tiempo de las hojas caidas, cuando pudes andar sobre ellas haciendo melodias, donde los colores se vuelven intensos y diversos, es la tristeza de la vida reflejada, el paso del todo.

20 diciembre 2013

el ahora

No segura le volvió a preguntar de nuevo, y él ya no le respondía, cansado de decir lo mismo una y otra vez. Pero ella sólo quería volver a oírlo, a sentirlo, a escuchar su voz... Su mirada se cruzaba entre medias de un mar de lágrimas que se ahogan por dentro, hasta que ya no lo hizo más. Y sólo quedó su falsa sonrisa. Cuando no tenía que aparentar se escondía entre las sombras de su soledad, fijando la mirada en cosas sin importancia para no distraerse. Simplemente quería divagar de un lado a otro, pensar en lo que ya no tenía, en su círculo... hasta darse cuenta de que, efectivamente, se encontraba en la soledad, ya era seguro. Podía rendirse al olvido y desear otras cosas en su interior, aunque no quería ser como las demás que lo soltaban todo, solamente decidió tragar, y seguir divagando. Mirando tras los cristales del autobús, unas veces llenos de vaho, otras con gotas de la lluvia, y otras simplemente esperando a volver a ver el sol, un amanecer...

Volviendo a casa se dio cuenta de que había sido un día largo, sin provecho como de costumbre, en el que le faltaba algo, o alguien, y aún lo tenía que descubrir, así que se mantenía en espera. Intermitente. Siguió observando, hasta recordar ese color... Ese día de tormenta, mejor en plural. Ese azul que ni es, ni deja de ser. Ese adiós al día, hola a ti. Luna y estrellas. Al silencio de los crímenes, a las sirenas de los peligros, a las farolas tiritando de frío, a mi madrugando... Con un vuelta a empezar en la rutina.

Pensaba que esto iba a ser de otra forma, pero una vez más, lo bonito tendrá que esperar, quizás a mi muerte. Los sueños, eso son, y no van más allá. Las ideas, se quedan en la cabeza. El valor, se queda parado, cediendo a la cobardía y el miedo. Y cuando no pueda, estoy segura de que entonces vendrá, para reírse de mí en mi cara de anciana y de fragilidad. De cristal lleno de polvo. Hasta romperse, arrepintiéndome.

Y ya sólo me queda el reflejo de tus ojos.-

09 diciembre 2013

Cuando todo era remoto...

De eso que te paras a pensar, miras a tu alrededor, y todo se vuelve insignificante. Estas con personas que apenas conoces de unos meses, has abandonado todo aquello que suponía un tiempo prolongable. Te has largado, fugado, cual estrella. Has huido de aquellos que te conocían por miedo a aburrirles con tus mismas historias, porque te decían, no, si en ti esto es normal, si ya te conocemos, si tu siempre haces esto, lo otro... Ahora la gente cree que son cosas novedosas, y te das cuenta del error de los nuevos, se sorprenden. Y de nuevo, no te entienden. Por la falta de tiempo. No comprenden. Y la persona que esta más cerca tuya es la que sientes más lejos... y no necesitas eso. Como no variante, te vuelves a subir a la nube, creas un campo de tristeza y desesperación en el que nadie de aquí puede entrar, y sólo aceptas a la rutina de estos días. Queriendo variar algo y sin poder hacerlo, demostrando creatividad e ideología, y cayendo, limitado el tiempo. Donde quedó aquel lienzo, esta mi alma escondida, esperando latente a que vuelva, a sentir el tacto del pincel, esparciendo colores, que no son solo eso, pensamientos nostálgicos de un atardecer en el que no había que pensar nada. Te expandes hacia un mundo paralelo, donde las fotografías de un tiempo pasado vuelven a tu cabeza, y hueles la lluvia, sientes la humedad, escuchas las gotas en un charco, los niños riendo... la soledad, que es tranquila. Y la escritura que te lleva a estar bajo un árbol, en un tiempo otoñal pero sin frío, donde el sol aún se deja ver. Mientras se caen las hojas frente a tu mirado obsoleta en un cuaderno, medio escrito, medio pintado, por ti y para ti. Y sólo escuchas los pájaros cantando, las flores intentando sobrevivir, como tú en este universo. Intentas crear algo que no existe y luchas para hacerlo real, pero te das cuenta de que no puedes, porque nadie más realmente quiere, y cuando encuentras a alguien... ya esta tan cansado de intentarlo que se han rendido como solución. Sólo que no entiendo que siga siendo todo tan poco mágico... Que nadie se pare, y sonría, no en respuesta a otra sonrisa, o porque alguien le ha hecho reír, sino porque es capaz de sentir el viento flotando, los olores pasando de un lado a otro, la naturaleza viviendo y compartiendo sin más.

Cualquier instante es bueno para vivir... y para morir.

-El frío se apodera de mis entrañas.-

28 noviembre 2013

Hablar sobre el tiempo

De todos, de tipos. Y esta es la historia... Nublado. Todo lo que se, esta en mi memoria. Deseando esa primavera... Sonrisa. Sigo en la nube y tu ya no me acompañas, interesado en nuevas compañías, sigo en mi luna. Ese rayo que no cesa. He perdido la razón primaria, y ya todo me agobia. Queriendo que me moleste el sol y quejarme del calor. Hierba verde, rocío. Locura transitoria, cruzando líneas divisorias. Sigo, la misma trayectoria. Me alejo y me acerco al calendario. Mi misterio. ¿estás tú? Siempre encerrada, aquí en mi habitación. Llave, con forma de cerebro. Y de nuevo, todo en esta cabeza. Dando más y más vueltas... esas golondrinas. Otra vez. Me siento ligera, me escapo, vuelo, y dejo de estar... luego a volver a empezar. Como agua de este río. Sonrío. Hoja que flota, que cae, que nace, que florece... posando. Colores, calores. Preguntarle al cielo, ya no me hace daño, y no sé si es todo imaginario. Pintando, en el aire, con el viento, raspando. Guitarras, violines, piano.

-Si por mi preguntan diles que me he ido, del mundo no quiero que llegue el sonido.- El pájaro volando. -Y otra vez me arranco despacito, para sentir que nada necesito.- El humo condensado. Sólo quiero columpiarme, y aunque me duela, vuelvo a preguntarme, a donde me lleva todo esto...

Sólo espero... sólo me dijiste que tenía que tener todo claro, ser yo misma y saber. Así dejándome todo claro sin dejármelo, y aquí, perdida. Sin preguntar, con el silencio.

Tiempo de palidez.

Tiempo de frío.

14 noviembre 2013

Lagunas temporales

Y no me refiero a aquellas que se te forman con la bebida, y estas no son horas de decirlo... porque aunque este reloj marque otra hora, son las cinco putas horas de la mañana. Y tras escribirte mis profundos sentimientos, tras hacer todo por ti, me dejas en la estacada, como de costumbre, y sigo sin pedirte nada. ¿qué te voy a pedir si te crees quien eres? no soy quien para cambiar tu rol por el mio. ¿quién soy yo? alguien que surgió de la nada, y de camino a casa lágrimas saladas surgían por mis mejillas, esas que te gustan, desperdiciando ríos que tanto hacen falta... y después se congelaban, advirtiendo el otoño aquel que me hacia recapacitar... y desaparecían, como yo, otra noche mas, en la que deseaba, como siempre, que te convirtieras en mi príncipe azul, otra oportunidad para demostrar tu añoranza, pero fracasas y, como tu le llamas, una nueva prueba, fallida y ¿sabes? ya no me queda nada, todos mis recursos dispuestos ante ti en esta ultima semana, de verdad, te he demostrado mi ser mas profundo, no puedo mas... Son esos olvidos que el tiempo hará en ti, pero en mi seguirán permanentes, como venganzas pendientes pero no con esa intención...  sino con la de hoy, con la de intentar que me demostraras que soy yo, la que al final, permanecerá... y no te veo preparado. Abandono tanto... y ya me pierdo en el no saber de mis dudas... Todo, por ti, y tú, seguido de una jodida interrogación sin respuestas, simplemente mi esperanza, que de nuevo se desvanece... y otra vez, un día más, llorando.

Que no sé si eres mi inspiración o mi tortura.

27 octubre 2013

Rota,

Te adentras en mi interior y enclavas tus zarpas en todas mis entrañas y las rasgas con un sentido vertical exterior, y las quieres para ti. Y ahora que estoy amoldando mi estatus a algo que me dijeron en una sesión de normalidad real, ahora soy como ellas, sin sobrepasarme, ya no soy la que en su cara tiene el grito de diferencia, esa alarma social, esa chica que no esta como el resto, porque no le dio la gana, porque no se siente distinta por ir así, sino porque lo es, y no se daba cuenta... hasta el día de hoy que comienza a recordar. Y observa que ya no es la misma, que ahora esta como antes y se siente esclava de sus sentimientos. Y esta luchando por oponerse a ellos, por volver a ser la de siempre, la que daba amor cuando se lo daban, porque sino, que se joda el mundo. Y si ahora el mundo eres tú, pues con eso lo digo todo. Quizás todo es un entreclave, un signo, un camino, un destino, un círculo, un caos de bucles, que vuelve hasta el principio que no existe, no se sabe cuál es, pero aquí estamos de nuevo, como la semana pasada, con la sensación de que esto ya esta vivido, de que no hay forma de avanzar, de encontrar algo nuevo, aquí estamos con la predisposición de coger mi pincel, de nuevo, recapacitar y, otra vez, darme cuenta de que estoy sola, de que habituarme a mi independencia es básico. Lo único que como esto ya lo he vivido, ya ni te pregunto como hacía antes, cuando me tenían que explicar la situación, cuando era tan inocente como para caer redonda, como para no saber salir por mi sola. Y, aunque aún me sigue doliendo como el primer día, ya no diré nada. No estoy aliandome al orgullo, simplemente que demuestro todo lo que soy y me hago de valer. Soy consciente de las consecuencias de todo acto, pues otra vez lo he vivido, y sé que, por lo observado, seguirá todo el mismo camino, cosa que me da mucha lástima, creía que todo era tan diferente. Pero en este caso la pereza ganó al amor. La silla ganó a la aventura. La televisión ganó al exterior. Me sorprende siendo tú, quien se supone que eres mi mundo... Luego me preguntas que si me mantengo en la distancia, será porque estoy viviendo lo que ya he vivido, y no hay forma de que dure el cambio, la chispa que aveces veo en tu interior, cuando estamos juntos, solos... me quedo sola.

Acabaré rota, de nuevo.

21 octubre 2013

Mientras nuestra melodía,

Existe un momento en la vida para todo, pero no a la vez, momento de divertirse, momento de sonreír, momento de no pensar... e instantes, cambios, en los que llorar, responsabilizarse, comprender, aguantar, ser fuertes. Me estoy jugando un pulso, uno muy largo, en el que tiempo avanza a gran velocidad, y, aunque parece que no me doy cuenta, es cada segundo el que me sopesa. Y mis momentos se han dejado atrás, y sólo quedan los instantes, son pocos los tiempos en los que decido olvidar mi memoria. Simplemente porque la vida me ha dejado comprender que no soy esa persona, porque si olvido, tropiezo, y caigo muy muy profundo, tanto que siempre me ha costado salir, jugándome mi actitud, mi personalidad, mi propia sonrisa, mi vitalidad, mi color, mi creatividad. Haciéndome que se fuera todo más atrás, escondiéndose en lo profundo de mi ser, para no salir... Cuando tan sólo te ocurre una vez, es fácil que vuelvas a salir, pero cuando ya llevas cinco, intentas imponer tu realidad al resto de personas, que no han tropezado tanto como tú, o, simplemente, la vida no les ha dejado ver el mundo como a ti... No tienen esa mirada que tienes tú, esa comprensión, tu realidad. No saben entenderte cuando te expresas, pero eso no es nada nuevo, ya que eres especial, y no hay nadie que te comprenda mejor como tú misma. Te estresas midiendo el tiempo, el tuyo y el de él. Deseas que lleguen ciertas cosas, aunque son los momentos que más temes llegar, como tú los llamarías, un tiempo para no volver atrás, un tiempo no tradicional. Además, no sólo eso, que durante estos últimos meses te has limitado a cambiar, a ser más seria, dejando una parte tuya, que era importante atrás, y no sabes si has hecho o no lo correcto... y sólo esperas desesperadamente, con todas tus ansias, que eso tenga alguna recompensa, porque es en lo que siempre has creído, pero siguen sin valorar nada... Yo sigo pensando que mi recompensa serás tú, en algún momento, tarde o temprano. Y no te has dado cuenta, o sí pero no dices nada, que ya no pinto por más que quiera, que ya no están tales animales como  el dragón, el lobo y el zorro. Que las hadas ya no son reales y yo soy la única realidad. Me da tanto miedo dejar todo atrás... para poder seguir avanzando... pero tengo claro que -si no cierro algunas ventanas no podré abrir nuevas puertas-. Espero que tú también lo tengas claro, porque no quiero avanzar sola y que tú te quedes atrás.

Necesito despedirme de ciertas cosas. Para no volver.

Así dejaremos que nuestra melodía vaya avanzando, y tenga momentos en los que aumente el tono de nuestras voces, otros de un sólo de piano, y otros en los que se combine con el violín. Y pintaremos, juntos, nuestros sueños.

Ya sabes que nos espera un invierno en el que tú vas a ser mi sol, y yo tu luna, para guiarnos: las estrellas.